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Dactiloscopia: la técnica que hace únicas a las personas

  • 1 sept 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 1 sept 2025

Estudia las impresiones digitales de los dedos, que son irrepetibles incluso entre gemelos y permanecen inalterables durante toda la vida.



CampusMX


Cada 1 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Dactiloscopia, una fecha que reconoce la importancia de las huellas dactilares en la seguridad, la justicia y la identidad de las personas. Esta disciplina ha permitido identificar a millones de individuos y ha sido clave para resolver crímenes, mantener controles migratorios y generar registros civiles confiables.


La ciencia que identifica a millones


La dactiloscopia estudia las impresiones digitales de los dedos, que son irrepetibles incluso entre gemelos y permanecen inalterables durante toda la vida. Los patrones que forman las crestas y surcos de la piel se clasifican en arcos, presillas y verticilos, y los puntos característicos, llamados minucias, permiten una identificación precisa.


Más de un siglo después, la dactiloscopia sigue siendo fundamental. Se utiliza en seguridad pública, migración, registros civiles, banca, tecnología y derechos humanos. Hoy combina el análisis humano con tecnología avanzada, como escáneres digitales, inteligencia artificial y bases de datos internacionales, para garantizar precisión y rapidez.


El Día Mundial de la Dactiloscopia no sólo celebra una técnica científica; rinde homenaje a la búsqueda de la verdad y a la identidad de cada persona.


Primer caso policial resuelto


El 1 de septiembre recuerda la primera aplicación oficial de esta ciencia en 1891, en Argentina. Dos niños de 6 y 4 años fueron brutalmente asesinados en el pueblo de Necochea, provincia de Buenos Aires. En un principio se sospechó que el autor fue un hombre llamado Ramón Velásquez, amigo de los padres de los niños, Ponciano Caraballo y Francisca Rojas.


En la escena del crimen los investigadores encontraron una huella dactilar ensangrentada y se pusieron en contacto con un comisario que estaba desarrollando un sistema de identificación de huellas dactilares para uso policial. Su nombre era Juan Vucetich, quien comparó las huellas dactilares de Rojas y Velásquez con la huella ensangrentada.


Para sorpresa de la policía la huella coincidía con una de la madre, quien había negado haber tocado los cuerpos ensangrentados. Pero confrontada con las pruebas, Francisca Rojas confesó. (Con información de la BBC)






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